07-02-2017 – 13 Domingo del Tiempo Ordinario

Cuando recibimos el bautismo, morimos; es decir, nuestra culpabilidad es destruida, renunciamos el pecado de una vez para siempre y nacemos otra vez en una nueva vida. Piense en ello este camino: ¡el bautismo es la única muerte que una necesidad cristiana alguna vez teme! ¿Por qué? Porque es la muerte del pecado.
Esto es parte de los fundamentos mismos del cristianismo. Pero con toda honestidad, es algo que debe repetirse. Por eso Pablo tiene esta sección en su carta a los romanos.
Por ejemplo, echa un vistazo a la última línea de su lectura de hoy: “Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.” Sé para mí hay muchas cosas que todavía tienen que morir en mí.
La broma se dice de un joven monje que buscan el Consejo de un viejo monje sabio acerca de cómo lidiar con las tentaciones. El joven monje pidió al viejo monje cuando dejaría de las tentaciones. El viejo monje sentado durante mucho tiempo, comenzó a reír y dijo creo que sobre una media hora después de su muerte.
Jesús y la Virgen, son los únicos que fueron capaces de resistir toda tentación perfectamente. María recibió esa gracia …read more

Source:: Fr. Frank Jindra’s Homily Podcasts

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